Hoy se nos hace impensable que esto pueda suceder, pero desde los años '60, hasta casi los '90 en Argentina, los títulos de las canciones en otro idioma, se traducían al castellano.
Así también los nombres de los grupos: por ejemplo en el primer "single" de los Beatles en Argentina (en realidad era un 78 RPM), al grupo se lo bautizó como "Los Grillos".
El gran periodista musical Rafael Abud (RIP) se refirió a este tema en un artículo en la revista "Rock Superstar", allá por 1978.
Voy a hacer uso del hd de mi memoria, y acordarme de alguna de las joyitas en las traducciones de canciones:
Un tema que originalmente se llamaba "Dan My Fly", algo así como Dan, mi "cana al aire", se convirtió casi en un poema: "Dan, mi libertad sin ti no tiene razón de ser", "Heather", de Carpenters, se la tradujo como "Calefactor" (heater), o quizás la chica era muy caliente, no sé.
Una profesora de inglés que tuve en el secundario me lo explicó de esta forma:
"Cuando nos daban los discos originales en inglés, para traducir al castellano, venían sin las letras (lyrics), entonces si no le encontrábamos sentido al título, escuchábamos atentamente la canción y le poníamos de título, alguna frase al azar, eso lo sé porque trabajé en el sello Music-Hall", me comentó.
Los Beatles han sufrido en carne propia en las ediciones argentas de sus vinilos las malas traducciones, es así como "Please, Please Me" (Por favor, compláceme) -primera canción que pide un pete del rock-, se transformó en "Por Favor, Yo", una oda al narcisismo.
"Strawberry Fields Forever" ("Campos de frutillas para siempre"), se simplificó en "Frutillas", es decir, dejaron las frutillas y se comieron los campos para siempre (Abud dixit).
"Get Back" (Regresa) se convirtió en "Toma Revancha" y "Dig a Pony" (Me gusta el pony o "me place el caballito", como tradujeron en la película Let it Be), en la edición argentina pasó a ser "Cava un Pony" ¿se puede, cómo se hace? -Gracias Mecko por recordármelo-. Otras: "Don't Let me Down" (no me decepciones) trocó en "No Me Dejes Caer", "Mean Mr. Mustard" (Malvado Señor Mostaza) a "Significa Mr. Mustard".
También hubo errores de los otros: en la edición en vinilo del álbum blanco "Blackbird" ("Mirlo"), pasó a ser "Míralo".
"While My Guitar Gently Weeps" (Mientras mi guitarra llora dulcemente"), el gran tema de George Harrison que inmortalizó ese tremendo sólo de guitarra de Eric Clapton, en Argentina se llamó "Guitarra vas a llorar", así de imperativo.
Otras de las delicias discográficas de aquellos días, -que se prolongó bien entrados los '80- eran los artes de tapa de las ediciones locales de los discos extranjeros:
A saber: las discográficas madres (por cuestiones de costos), no enviaban el material original para armar la tapa del disco, sino que mandaban el disco editado, que los diseñadores teníamos que adaptar al mercado local.
Los textos legales (esos de: "All Rights Reserved..." etc.) por lo general estaban impresos a unos 3 mm. del borde inferior del álbum, entonces un truco era escanear un 10% más grande, para que esos textos quedaran afuera y si no se podía, se le ponía una banda encima y allí se pegaban los legales argentinos ("Disco es Cultura", etc.).
De ahí que se hayan visto horrendas bandas de colores tapando los créditos y textos legales originales para ser reemplazados por las traducciones en canciones y fichas técnicas.
Luego destripábamos el cartón (y el sobre interno, en caso de que lo tuviera) para su posterior escaneado o fotografiado.
A finales de los '70, la por aquel entonces CBS, para abaratar costos y competir con el bajo precio de los discos importados, decidió imprimir el arte interno de los álbumes de tapas dobles (albumettes), en solo dos colores: azul y magenta. Un verdadero asco. Resultado: Todo el mundo compraba los importados (más baratos, con mayor gramaje en el disco y espectaculares en impresión del álbum, sus sobres internos, etc.).
"Through The Past Darkly" compilado de los Rolling Stones, en su edición original inglesa venía en un sobre octogonal. Como el presupuesto de EMI Odeón de Argentina no daba para tamaño derroche en troqueles caros, decidió cambiarle el nombre al disco y lo llamó "El Pentágono", con tapa cuadrada y sin rendir cuentas suponemos, a Decca, la dueña de los derechos del disco.
Me tocó hacer la adaptación de algunos discos que editó DG Discos, el sello de Daniel Grinbank, a mitad de los '80:
"Lonely is an Eyesore", un compilado del sello inglés 4AD
"The Pink Opaque", de Cocteau Twins"
"Substance", compilado de New Order
"The Bolshoi", (ese que tenía el tema "TV Man") y algunos otros.
Todos esos discos los adapté a partir de las tapas originales editadas, cubriendo con tinta china o placas, los textos en inglés.
Recién a mediados de los 90s, las discográficas mandaban los cds rom con el material gráfico digitalizado para que se pudiese poner los textos reemplazando los originales.
Una joyita más: Me contó Alfredo Rosso, el genial periodista argentino de rock, que cuando él era el director artístico de Sicamericana (Music-Hall, one more time), -que a mediados de los '70 tenía el catálogo de WEA (Warner-Elektra-Asylum-Atlantic-Nonesuch-Reprise)-, uno de los más grossos sellos discográficos del planeta, pasaba lo siguiente:
La discográfica local (MH) no tenía guita para comprar los discos, WEA U.S.A no los mandaba a tiempo, y para suplir esa demora, el master del disco (en su edición argie) se hacía a partir de los discos que Rosso cedía de su discoteca personal.
Es decir, en lugar del acetato, se usaba el disco importado para hacer las copias que se vendían en todas las disquerías.
Así discos de Led Zeppelin, ELP, Yes, The Incredible String Band, y otros, salían de la discoteca de Alfredo.